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28 abr 2009

'NO ES UN ADIÓS SINO HASTA PRONTO, SIEMPRE ESTARÁS CON NOSOTROS'

Hasta nuestra redacción ha llegado este escrito de N.H.D. DAVID JIMÉNEZ GARCÍA, que fuera ya publicado en un diario de nuestra ciudad en días pasados y que, dado su hermoso contenido, insertamos en este Boletín Informativo de nuestra corporación:

"JULIO JIMÉNEZ SOTO: persona buena, sencilla, humilde, cariñosa, amigos de sus amigos, leal, competente y sobre todo un buen padre y un buen marido. Sé que faltan muchísimos adjetivos que pudiera decir de él, pero sé que todos sabíamos cómo era Julio. Te fuiste Julio y nos dejaste aquí en este mundo tan injusto, y digo injusto porque la primera injusticia fue la llamada que recibiste para irte al reino de los cielos, en el cuál entrarás por la puerta grande como lo hizo Cristo Rey en su entrada triunfal en Jerusalén, tienes un corazón que no te cabe en el pecho. Y yo me pregunto: ¿quién te llamó? ¿sería el abuelo? ¿o quizás mamá? o ¿quizás tu hermano Paco que tanto te quería? Sabes de sobra que tu hermano te dejó el cariño de todos tus sobrinos, en especial de Javier que tanto querías, y que tantos momentos dulces habéis pasado juntos no sólo en la Hermandad sino también fuera de ella, dejaste un enorme vacío en su corazón, y no sólo en el suyo sino en el de tus familiares, compañeros de trabajo, amigos, y a esas pesonas de la Hermandad que tanto te aprecian y hablo en presente porque sé que estás entre nosotros, pero el gran vacío lo dejaste en tu mujer y en tu hija. Sé que ellas son muchísimo más fuerte que tú, por eso las dejastes, porque no tendrías fuerza para seguir adelante si hubiera sido al revés, pero bién sabes que ellas si la tienen, lo harán poco a poco, pero a la vez sintiéndose orgullosas de haber compartido tantos y tantos años juntos, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad todos los días de tu vida y sobre todo de haber tenido un padre y un marido ejemplar. Quizás ésta sea la persona que todos nos deberíamos reflejar en él. Él se reflejó en su padre y en su hermano y todos deberíamos mirarnos al espejo y que cada vez que lo mirásemos veamos la cara de Julio. Porque para todos eres una persona digna de admirar, persona que con solo mirarte a la cara ya sabíamos la ternura, la dulzura y la bondad que llevabas dentro de ti. La verdad es que tengo tantas cosas que decir que me he quedado sin palabras, sólo puedo secarme las lágrimas que se me han ido cayendo mientras escribía estas líneas, lágrimas que no son comparables con las de tu mujer y tu hija porque quizás no sean las perlas refulgentes que llora la Virgen de la Estrella, pero son las lágrimas de gozo por tenerte como padre y como marido. HASTA PRONTO TÍO JULIO. NUNCA TE OLVIDAREMOS. TE QUIERE TU SOBRINO."

23 abr 2009

'QUERIDO JULIO...'

He querido, intencionadamente, dejar pasar un poco de tiempo desde que nos dejaste para irte con el Padre Eterno, para escribir estas líneas que salen desde el corazón. Que nos hayas dejado de esa manera tan repentina como lo has hecho, te habrá dejado un mal sabor de boca, porque sabes la gran pena que has dejado en todos los que te queremos, que somos muchos y sobre todo en tu familia, pero Dios te ha llamado a su lado y tú como buen cristiano te has ido con ÉL.
Nadie podía esperar que Cristo Rey te llamará tan pronto a su lado, a pesar de tu enorme amor y devoción hacia Él, pero los deseos de Dios no los puede comprender la mente humana y solo nuestra FE en Él hace que podamos seguir adelante.
Pero Cristo Rey ha querido llevarte a su lado, porque seguro que le harías falta para alguna otra cosa y tú, sin rechistar, como siempre que te hemos pedido algo, atendiste la llamada de Él y te fuiste a su lado y con su Santísima Madre la Virgen de la Estrella.
En estos días, que han ido pasando lentamente para todos y que tanto te hemos echado de menos en la Hermandad y sobre todo tu familia (Cati y Nuria, Andrés, Javier…) y tus amigos, (Juan Carlos, Guillermo, Jesús, Alfonso…) no he podido dejar de pensar en ti y en la vida que hemos compartido juntos.
Desde que entramos en el Colegio San José, creo recordar que con siete años, hemos estado casi siempre juntos en muchas aventuras y hemos compartido ilusiones, trabajo, juegos, amores de juventud, deportes, amistad, Hermandad, devociones, muchos momentos ‘muy especiales’ que siempre hemos recordado y añorado con enorme ilusión y ternura.
Sé que me apreciabas de una manera especial, y también a mi familia. Lo mismo que nosotros, (Chica, Javier, Lolo y Carlos) sentíamos por ti, porque siempre has sido una persona buena, simpática, agradable, sencilla, amable, cordial, llena de amistad y cariño, que desbordabas por tu cuerpo, no sólo para nosotros, sino para todos los que te conocían.
Ahora, en el cielo, al lado de Cristo Rey y María de la Estrella, te habrás encontrado con nuestro común amigo, querido y recordado Fernando, y como le decía a él cuando nos dejó, te habrás sumado a esa partidita de dominó que habrán organizado en el cielo en cuanto ten ha visto llegar. Además me imagino las parejas: tú y Fernando, haciendo una; y la otra, formada por Rogelio y Juan Sánchez Bea; Juan Pedro Betanzos, sentado al lado contemplando la partida y riéndose a pierna suelta de las ‘travesuras’ de Fernando con las fichas; y a vuestro lado Manolito Mesa, que tanto nos quería a todos los de nuestra Hermandad.
Julio, te echamos mucho de menos todos, pero aunque estemos con mucho dolor, estamos tranquilos y esperanzados porque tenemos FE y creemos en Dios y en su RESURRECCIÓN, y desde el cielo tú nos vas a echar una mano a todos; a tu familia, a tus hermanos de Junta de Gobierno; a la Hermandad; a tus amigos y en definitiva a todos los que nos acordamos de ti porque siempre te llevaremos en el corazón. Hasta siempre Julio. Recibe un fuerte abrazo en Cristo Rey de tu amigo,

Manuel Serrano Jiménez