30 ago. 2013

CORONACIÓN CANONICA A NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA

Desde nuestro Blog, queremos hacernos eco del sentir de nuestra Hermandad y enviar una cordial y fraternal felicitación a la Hermnadad de la Sentencia por la próxima CORONACIÓN CANÓNICA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA, la cual tendrá lugar en un solemne pontifical presidido por nuestro Obispo D. José Mazuelos el próximo día 14 de Septiembre.
Desde esta misma semana comienzan una serie de actos destinados a engrandecer a la Santísima Virgen que, bajo la advocación de NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA, será la depositaria del sentir devocional de una hermandad, de un barrio, en torno hacia la figura de la Virgen Santísima.
NUESTRA FELICITACIÓN Y NUESTRA ENHORABUENA a la Hermandad y a todos sus hermanos por tan  glorioso y jubiloso acontecimiento.

25 ago. 2013

COMO CADA DOMINGO TRAEMOS EL EVANGELIO PARA LA LECTURA, ORACIÓN Y REFLEXIÓN DE NUESTROS HERMANOS


EVANGELIO DEL DOMINGO

25 de Agosto de 2013
XXI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO (C)
Lucas, 13, 22-30


+Lectura de la  Buena Noticia según San Lucas
En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.
Uno le preguntó:- Señor, ¿serán pocos los que se salven?
Jesús les dijo: - Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. 
Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo. «Señor, ábrenos» y él os replicará: «No sé quiénes sois». Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas». Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados». 
Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. 
Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.
Palabra del Señor.

DIFUNDE EL EVANGELIO - ¡¡PASALO!!

COMENTARIO


    
El Evangelio comienza con una pregunta de uno de los oyentes, a Jesús. Este oyente de Jesús, debe de ir siguiéndolo en su camino a Jerusalén. Escuchando y reflexionando las enseñanzas de Jesús. Debe de sentirse un poco agobiado, por que va aprendiendo que la salvación, es el encuentro con Dios en la tierra, y este agobio le lleva a preguntar: " Señor, ¿ serán pocos los que se salven ?.

Lógicamente en esta pregunta está la clave del Evangelio de este domingo. El que le pregunta a Jesús, le pregunta por la cantidad; es decir " cuantos se van a salvar ". Pero si leemos detenidamente el Evangelio, veremos como Jesús le da la vuelta a la pregunta y no contesta cantidad ninguna, sino que plantea no " cuantos ", sino " como debemos de actuar para salvarnos ". La llamada de Jesús es fuente de exigencia, pero no de angustia.

Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Jesús es consciente de nuestra debilidad humana y no nos pide que seamos supermanes. Solo nos pide que nos ESFORCEMOS, o sea que cada día intentemos seguir su mensaje de amor a Dios y al prójimo. Que el esfuerzo no es el comer y ver con Él en la Eucaristía y el hablar de su mensaje, y el rezo piadoso de rosarios y novenas. No, todo lo anterior debe ser la celebración con Él en la Eucaristía y en la Oración, del esfuerzo de vivir como Él en la construcción del Reino de Dios.

En este seguimiento a Jesús, no todo vale, no todo da igual; hemos de responder al amor del Padre con fidelidad. Lo que Jesús pide no es rigorismo legalista de tradiciones y dogmas, sino amor radical a Dios y al hermano. Por eso, su llamada es fuente de exigencia, pero no de angustia. " los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos ".

El seguimiento de Jesucristo es a través de la puerta estrecha, pero con una gran ventaja, que esa puerta siempre esta ABIERTA. No seamos nosotros, quien se la cerremos a los demás por ser los primeros.
  
ORACION DE LOS FIELES
1.               Por la Iglesia, para con el impulso del Espíritu Santo testimonie la fe en la caridad siendo casa y escuela de comunión de todos los hombres y mujeres de cualquier clase y condición.
Roguemos al Señor.
2.               Por los gobernantes del mundo, para que trabajen por una sociedad donde no se discrimine ni excluya a ningún ciudadano y ciudadana, donde impere la fraternidad, la justicia y la paz .
Roguemos al Señor.
3.               Por los pobres, los desempleados, los que sufren, por cualquier causa de exclusión para que encuentren en nosotros el testimonio del amor de Dios que nunca los abandona.   
Roguemos al Señor.
4.               Por las familias y comunidades para que en ellas surjan las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que necesita la Iglesia y el mundo de hoy,
Roguemos al Señor.
5.               Por todos nosotros, por nuestras familias, por nuestra Hermandad, para que, fortalecidos con la gracia del Señor, seamos testigos auténticos, y que aunque la puerta al cielo es estrecha nos ayude a entrar por ella.

Roguemos al Señor. 

Escucha Dios Padre Nuestro, las peticiones que te hemos dirigido y las que quedan en nuestros corazones. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amen.

18 ago. 2013

COMO CADA DOMINGO TRAEMOS EL EVANGELIO PARA LA LECTURA, ORACIÓN Y REFLEXIÓN DE NUESTROS HERMANOS


EVANGELIO DEL DOMINGO

18 de Agosto de 2013
XX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO (C)
Lucas, 12, 49-53


+Lectura de la  Buena Noticia según San Lucas
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»
Palabra del Señor.

COMENTARIO


    
¿No es acaso Jesucristo el Príncipe de la Paz? ¿No ha venido al mundo a reconciliarnos con Dios y entre nosotros, a extender el perdón, a renovar nuestras relaciones por medio del mandamiento del amor? ¿Cómo entender entonces las expresiones tan duras y aparentemente contradictorias con esos ideales que resuenan en el evangelio de hoy?
En realidad, no hay aquí contradicción alguna, sino, al contrario, una lógica profunda. Todas las enseñanzas de las semanas pasadas sobre la oración, la verdadera riqueza, la responsabilidad, la fidelidad y el servicio desembocan hoy en la llamada apremiante de Jesús a realizar una decisión radical relativa a su propia persona. Y es que no se pueden reducir aquellas enseñanzas a una “doctrina moral”, sobre “valores” en general, sino que son aspectos y dimensiones de un mensaje de Verdad y Salvación que se concentra en la persona de Jesús. Por eso, la decisión fuerte a la que nos llama es a elegirlo a él como Señor y Mesías, a hacer de él y del seguimiento de su persona el eje real de nuestra existencia. Se trata de una decisión radical porque no admite medias tintas: si no lo elegimos, entonces lo estamos rechazando. Es una elección de fe, pero que se expresa y refleja en todas las facetas esenciales de nuestra existencia: la relación con el prójimo, la existencia consciente y en vela, la responsabilidad y la disposición al servicio. En todas ellas se expresa la actitud de escucha y acogida de su palabra y su persona (de la Palabra encarnada que es su persona), por la que no insertamos en su relación filial con el Padre. La decisión es radical porque, en definitiva, todas estas actitudes se resumen en una: la disposición a dar la vida. Eso es precisamente lo que está haciendo Jesús: una vida consagrada a su Padre y al bien de sus hermanos, y que culmina en un “bautismo”, que no puede no generar tensión y angustia: su muerte en Cruz, el fuego purificador de un amor total que vence al pecado y a la misma muerte.
Jesús no es un Maestro “blando”, que ha venido a traernos azúcar para edulcorar falsamente las durezas de la vida. Realmente, edulcorando la imagen que nos hacemos de él, estamos falseándolo, a él y a su mensaje. Jesús, Maestro y Mesías, es un hombre de decisiones fuertes, que comportan renuncias difíciles. Eligiendo el camino de la Cruz, no eludiendo las dimensiones más duras y oscuras de la vida humana, consecuencia del pecado y del alejamiento de Dios, Jesús está haciendo suyas esas renuncias que suponen rechazar los falsos caminos de salvación, esos que con tanta insistencia se nos proponen cada día: el mero disfrute de la vida, como el único bien posible, y, en consecuencia, la riqueza, el egoísmo, exclusión de los “otros”, y, si se tercia, la violencia como medio eficaz de defensa y autoafirmación. Igual que existe una imagen blanda (y falsa) de Jesús y del cristianismo, que quiere evitar todo conflicto por medio de un irenismo imposible, que evita molestar a nadie, existe un pacifismo igualmente blando, el pacifismo de los débiles lo llamaba el filósofo católico E. Mounier, que tras el “no a la guerra”, el “no quiero matar” y “la paz a cualquier precio”, deja oír la voz temblorosa que dice: “a mí que no me maten” y “mi vida a cualquier precio”. Aquí la paz significa, más o menos, “que me dejen en paz”, no estoy dispuesto a dar la vida por nada.
Si Jesús es el Príncipe de la Paz lo es, ciertamente, de otra manera, encarnando el ánimo sereno de morir sin matar, como también decía Mounier, el pacifismo de los fuertes. Porque la disposición a dar la vida por la Verdad y el Bien supone un ánimo fuerte y la capacidad de tomar decisiones difíciles, incluso si eso provoca conflictos y riesgos para la propia tranquilidad y bienestar. De esos conflictos habla Cristo hoy, cuando se refiere a la división y la espada que ha venido a traer a la tierra. La elección de fe, la decisión de seguirle hasta el final implica con frecuencia ir contra corriente, atraerse la enemistad del entorno, pues esas decisiones son, al mismo tiempo, una denuncia difícil de soportar. No es raro escuchar voces prudentes (falsamente prudentes) que nos dicen que no hay que tomarse las cosas tan a pecho, que no hay que exagerar, que hay cosas que todo el mundo hace, que no hay que ir dando la nota y distinguiéndose de los demás. Son invitaciones a adaptarse, a acomodarse, a no ser fiel a uno mismo y a la propia conciencia, sino a seguir los criterios del mundo circundante, dominado por opiniones comunes, con frecuencia vulgares, dictadas además por intereses más o menos escondidos y no siempre limpios.
Es natural que Jesús hable hoy de fuego, de espada y de división. Nos está llamando a una libertad suprema, capaz de realizar esa decisión de fe, que supone tantas veces romper con el ambiente que nos rodea, caminar contra corriente y afrontar la enemistad incluso de los más cercanos.
Puede ser que ante una encrucijada semejante sintamos vértigo y temor. Pero tenemos que saber que en este camino no estamos solos: como nos dice el autor de la carta a los Hebreos, una nube ingente de testigos nos rodea, nos da ejemplo, nos ayuda a desembarazarnos de lo que nos estorba (el pecado de egoísmo, de pereza, de vulgaridad, que nos ata) para correr en la carrera que nos toca (precisamente a cada uno, pues cada cual tiene si propio camino y su propia cruz), sin retirarnos, siendo fieles a nuestra auténtica vocación, aunque ello comporte sinsabores, dificultades, incomprensión o conflictos. Uno de esos testigos es el profeta Jeremías, que hizo de su vida entera un testimonio de compromiso con una verdad incómoda, que sus compatriotas no estaban dispuestos a aceptar, seducidos como estaban por falsas seguridades. Jeremías fue fiel hasta la muerte en medio de muchas incomprensiones y persecuciones. Jeremías y toda la ingente nube de testigos (todos los patriarcas, profetas, apóstoles, mártires, todos los santos a lo largo de toda la historia) apuntan a Cristo, que renunciando al gozo inmediato soportó la cruz. Jesús, y con él todos los que dan testimonio de él, nos anima y da fuerza para no temer, pues, como dice de nuevo la carta a los Hebreos, “todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado”, que es lo mismo que decir, que no debemos hacernos los mártires antes de tiempo, pero debemos estar dispuestos a serlo si llegara el caso.
De todos modos, pueden surgir dudas en nosotros: ¿cómo tomar decisiones, incluso si se trata de la decisión de fe, contra los más cercanos, a los que más queremos? A esto hay que oponer que la decisión por la fe y el seguimiento de Cristo, si bien puede resultar conflictiva con el entorno, no es una decisión contra nadie, sino a favor de todos, hasta de aquellos con los que chocamos. Pues quien sigue a Jesús está dispuesto a dar la vida también por los enemigos. Tomar la decisión de seguir a Jesús es beneficioso no sólo para el que la realiza, sino también para los que se oponen a ella. En esta semana hemos celebrado la memoria de los beatos mártires claretianos de Barbastro y del P. Maximiliano Kolbe: dieron su vida por Cristo y por sus hermanos, perdonando a sus verdugos y orando por ellos; y, aunque no sepamos cómo, podemos estar seguros que ese perdón y esa oración fueron eficaces también para aquellos. Por tanto, la decisión radical y difícil a favor de Cristo, de su Palabra y de su persona, es, al mismo tiempo, una decisión a favor de la autenticidad de la propia vida y de los valores que ennoblecen y salvan la vida humana, una decisión que aumenta el caudal de Verdad, Bien y Justicia en nuestro mundo y que redunda en bien de todos, incluso de los que, por los más variados motivos, se oponen a nuestra elección.
  
ORACION DE LOS FIELES
1.- 1. Por nuestra Madre la Iglesia: para que sea un hogar de misericordia, abierto a todos los que sufren en el cuerpo o en el espíritu.
OREMOS AL SEÑOR
2. Por los profetas, por los que anuncian el Evangelio y por los que luchan por un mundo más justo: para que no se desanimen frente a las dificultades y reciban de Dios la fortaleza que necesitan para seguir adelante.
OREMOS AL SEÑOR
3. Por los mediocres, los conformistas y los tibios: para que sean transformados por el fuego de la Palabra de Dios.
OREMOS AL SEÑOR
4. Por los niños y jóvenes que inician un nuevo ciclo escolar: para que alcancen un crecimiento humano y espiritual.
OREMOS AL SEÑOR
5. Por nuestros difuntos: para que gocen de la alegría de haber alcanzado la meta y el premio de la gloria.
OREMOS AL SEÑOR
6. Por nosotros: para que siempre sepamos encontrar momentos de paz, de reflexión y de oración para alimentar nuestra fe.
OREMOS AL SEÑOR
Escucha Dios Padre Nuestro, las peticiones que te hemos dirigido y las que quedan en nuestros corazones. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Amen.

10 ago. 2013

TRAEMOS A ESTAS PAGINA EL EVANGELIO DEL DOMINGO PARA LA LECTURA ORACIÓN Y REFLEXIÓN DE NUESTROS HERMANOS


EVANGELIO DEL DOMINGO

11 de Agosto de 2013
XIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO (C)
Lucas, 12, 32-48

+Lectura de la  Buena Noticia según San Lucas
Dijo Jesús a sus discípulos: " No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino. Vended vuestros bienes, y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentra en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no lo dejaría abrir un boquete. lo mismo vosotros estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre. Pedro le preguntó: " Señor, ¿ has dicho esa parábola por nosotros o por todos ?" El Señor le respondió: " ¿ Quién es el administrador fiel y solícito a quien al amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas ?. Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentra portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: " Mi amo tarda en llegar ", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse; llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá ".
Palabra del Señor.

COMENTARIO


    
En tiempo de vida de Jesús, los seguidores de Él, creían que el Reino de Dios iba a ser una cosa inminente. Tras la muerte de Jesús, todo esto se desvanece. Es más, las primeras comunidades esperaban la venida inmediata de Cristo. Este hecho, hace que posiblemente el evangelista, escriba este pasaje de su experiencia personal en Cristo resucitado, con el fin de mantener viva la esperanza en la comunidad. Por eso, el pasaje parece ser que tiene un tono algo amenazador. Por que posiblemente estas palabras no las dijera Jesús, pues creo que Jesús no utilizaría ese tono amenazador que a primera vista desprende el evangelio. Ni creo que Jesús dijera estas palabras para tenernos asustados y en un sin vivir constante en la vida. Pues Jesús, lo que nos enseñaban es a vivir en la confianza de Dios y no en el miedo a Dios. Y Dios es nuestra felicidad y la felicidad que transmitimos a los demás: " Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón ".

El evangelista lo que nos quiere enseñar, tras su experiencia en Cristo y en la comunidad, es que Jesús nos pide que el Reino que el Padre nos ha enviado, comenzó con Él, pero somos nosotros los que tenemos que seguir trabajando para terminar su construcción y para eso " Tenemos que ceñirnos la cintura ", es decir tenemos que actuar diariamente en la construcción del Reino, en nuestro entorno familiar, religioso y laboral. Y es, en estos sitios donde tenemos que tener " encendida la lámpara "; es decir, nosotros tenemos que ser la luz de Cristo, que ilumina en esos ambientes sociales. Pero luz en función de los signos de los tiempos, aquí es donde tenemos que estar en alerta. No pedemos seguir en la oscuridad, en la noche, en lo pasado, en las tradiciones, en la pasividad. Tenemos que vivir con lucidez y responsabilidad en función de los dones y bienes que se nos han dado, en los momentos en que vivimos, sin pensar que tiempos pasados fueron mejores.

Esta misma idea, debe permanecer en la comunidad, en la Iglesia. Tenemos que ceñirnos la túnica y arremangarnos las mangas para despertar nuevos caminos de encuentro entre los que permanecemos en ella y entre los que nos abandonaron. Debemos de encender las lámparas, con luz nueva, viva, brillante, que despierten la pasividad que todos hemos tenido en la Iglesia. Especialmente en los laicos, donde nuestra pasividad forzada posiblemente por la jerarquía, durante muchos años, no nos ha hecho ver que posiblemente y con toda seguridad somos los nuevos fermentos de las comunidades y del Nuevo Pueblo de Dios.
  
ORACION DE LOS FIELES
1.- Por el Papa Francisco, obispos, sacerdotes, diáconos y todos los consagrados y consagradas al Señor, para que su fe sea cada día más fuerte y esperanzadora.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por los gobernantes de las naciones, para que cada día se empeñen más en socorrer a los más necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
3.- - Para que el Señor ilumine nuestros ojos para que podamos reconocerle en los acontecimientos y sobre todo en los necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Para que el Señor fortalezca nuestra esperanza en el futuro de la humanidad, para que nunca falte la fe y el amor.
OREMOS AL SEÑOR
5.- Para que nuestra vida siempre este apoyada en los valores permanentes de su Reino y no en los bienes que perecen.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por nuestra Hermandad, para que esta siga siendo esperanza para todos aquellos que buscan el Reino de Dios y su justicia.
OREMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros y nuestras familias para que cada día nos preocupemos más en cumplir los compromisos que hemos asumido con el Reino y así seamos esperanza para los más necesitados de nuestras comunidades.
OREMOS AL SEÑOR
Escucha Dios Padre Nuestro, las peticiones que te hemos dirigido y las que quedan en nuestros corazones. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

Amen.